Selección de servicios pensados para talleres y colecciones que trabajan con fibra cruda y telares manuales.
Este servicio introduce una evaluación inicial de textiles crudos, centrada en la resistencia al estiramiento mecánico de lana de oveja y lino. Incluye una revisión de las condiciones actuales de la pieza y un informe breve con recomendaciones de conservación. El objetivo es que el taller tenga un punto de partida claro antes de decidir intervenciones mayores.
El kit está pensado para quienes recién comienzan a ordenar su proceso de preservación. Se revisan puntos concretos: tipo de fibra, estado de la torsión y posibles riesgos de manipulación. No se trata de un diagnóstico profundo, sino de una primera lectura que orienta los siguientes pasos.
Al finalizar, el cliente recibe una lista de acciones prioritarias y una referencia sobre qué aspectos conviene profundizar. Es una puerta de entrada práctica al trabajo de conservación, sin compromisos a largo plazo.
Esta opción acompaña la puesta en marcha de un espacio de trabajo dedicado a la conservación de tejidos rústicos. Se define junto al cliente la disposición del área, los materiales básicos necesarios y las rutinas de manipulación de piezas delicadas. La idea es evitar errores comunes antes de que se conviertan en daños permanentes.
El servicio se adapta a las condiciones reales del taller: espacio disponible, tipo de piezas que se manejan y frecuencia de uso. Se priorizan decisiones prácticas, como la elección de superficies de apoyo, el control de humedad y la forma correcta de enrollar o almacenar textiles. No se proponen soluciones genéricas, sino ajustes que tengan sentido en cada contexto.
Al terminar, el cliente cuenta con un esquema de trabajo claro y una guía de mantenimiento para los primeros meses. Es una opción pensada para talleres que quieren profesionalizar su manejo de fibra sin perder el enfoque artesanal.
Este paquete ofrece un acompañamiento continuo para talleres que ya tienen un proceso de conservación en marcha. Incluye consultas periódicas sobre casos específicos, revisión de técnicas de teñido natural y seguimiento de piezas que requieren monitoreo constante. La frecuencia y el alcance se ajustan según las necesidades del cliente.
El soporte se enfoca en situaciones que aparecen con el uso diario: corrección de tensiones en el telar, evaluación de tintes que no fijaron bien o dudas sobre la limpieza de una pieza puntual. Cada consulta se responde con referencias concretas al trabajo del taller, no con respuestas genéricas. Esto permite que el asesoramiento sea útil incluso en problemas muy específicos.
Este formato es adecuado para quienes valoran tener una referencia estable a lo largo del tiempo, sin necesidad de contratar servicios completos por cada duda. Es una forma de sostener la calidad del trabajo textil con un respaldo técnico constante.